Guardia Civil desmantela red de ciberestafas en Valladolid con 10 detenidos
La Guardia Civil ha desarticulado una organización criminal que usaba mulas bancarias para cometer estafas. Diez detenidos y 240.000 euros robados a 22 víctimas identificadas.

Red de mulas bancarias y ciberdelincuencia en Valladolid
Según El Confidencial, la Guardia Civil de Valladolid, en colaboración con la de Barcelona, ha desmantelado una organización de ciberdelincuentes que operaba mediante el sistema de mulas bancarias. La operación ha resultado en diez detenciones: nueve en la capital castellana y una en Terrassa, Barcelona. Se han identificado al menos 22 víctimas en distintas provincias de España de quienes se sustrajo un total de 240.000 euros, aunque se estima que hay muchos más afectados.
Las fuentes de la investigación indican que existe un undécimo miembro de la organización, residente habitualmente en Barcelona, que no pudo ser apresado por encontrarse en el Reino Unido en el momento de la operación. La estructura criminal operaba desde Valladolid, donde captaban a personas para facilitar sus cuentas bancarias, y se extendía hasta Terrassa, donde se efectuaban reintegros del dinero procedente de las estafas.
El mecanismo era directo: las víctimas de los engaños eran convencidas para ingresar dinero en cuentas de las mulas, quienes inmediatamente retiraban los fondos en efectivo. Este movimiento en metálico permitía a los cabecillas dispersar el dinero hacia nuevos destinos sin dejar un rastro fácil de seguir, dificultando su recuperación.
En este tipo de delincuencia, la mula bancaria funciona como pieza clave, aunque es quien menos provecho obtiene del fraude. Se trata normalmente de personas con pocos recursos y bajo nivel socioeconómico que, en muchos casos, desconocen que están siendo utilizadas para cometer estafas. Únicamente saben que alguien les ofrece dinero fácil a cambio de abrir una cuenta a su nombre y ceder las claves de acceso para que otros la gestionen.
La compensación económica para las mulas varía según la magnitud de las estafas: pueden recibir 500 o 1.000 euros por cuenta abierta, aunque también son habituales pagos inferiores, de apenas 50 o 100 euros. Los castigos penales por esta labor de intermediación no suelen ser muy graves, lo que facilita que no falten candidatos. Sin embargo, muchas mulas desconocen lo fácil que resulta su detención, siendo el eslabón más débil de tramas que las tratan como herramientas desechables.
Cuando la víctima del fraude toma conciencia del engaño, solo puede proporcionar a las fuerzas de seguridad el número de cuenta donde realizó los ingresos, lo que conduce directamente a las mulas, que actúan como escudo para quienes realmente se lucran con la estafa.
Las fuentes vinculadas a la operación Marcopa/Whitdraw estiman que la organización había reclutado a no menos de cincuenta mulas en distintas localidades de la provincia de Valladolid. Ninguno de ellos figura entre los detenidos reportados por el Ministerio del Interior, considerándoseles meros peones. Los diez apresados por la Guardia Civil ocupaban niveles más altos de responsabilidad en la estructura: se encargaban de captar mulas, gestionar la apertura de cuentas y apropiarse de la información necesaria para gestionarlas.
El dinero que llegaba a estas cuentas provenía principalmente de dos tipos de ciberestafas muy extendidas. La primera es la suplantación mediante phishing de la identidad de empresas en las que las víctimas creían estar comprando objetos o servicios. Los afectados realizaban ingresos en cuentas de mulas, creyendo que eran las cuentas legítimas de esas empresas, y nunca recibían los bienes adquiridos.
La segunda modalidad, cada vez más frecuente, es la estafa del "hijo en apuros", ejecutada habitualmente a través de WhatsApp. Una persona recibe un mensaje de alguien que dice ser su hijo y que ha perdido su móvil, explicando que el número desde el cual escribe es ahora su única forma de comunicarse. Si el padre cae en la trampa, la organización inicia una conversación donde inventan problemas y argumentos para enredar al progenitor y solicitarle cantidades importantes de dinero en nombre del hijo "en apuros". En algunos casos se han realizado múltiples ingresos de cifras elevadas.
Paralelamente, el Ministerio del Interior informó ayer de la detención en Ávila de una mujer presuntamente perteneciente a un clan itinerante especializado en el timo del tocomocho. La Policía Nacional la apresó por tres delitos de estafa con cantidades que superan los 54.000 euros. El primer fraude ocurrió en Ávila el 3 de septiembre, donde los delincuentes obtuvieron 10.000 euros en efectivo y varias joyas. El segundo tuvo lugar en Talavera de la Reina, Toledo, el 30 de septiembre, logrando 38.500 euros en efectivo. Dos semanas después, el 14 de octubre, volvieron a delinquir en Valladolid, sustrayendo 6.000 euros.
La investigación en las tres localidades permitió a la Policía Nacional identificar a los participantes como miembros de un clan familiar itinerante especializado en tocomocho y estampita. Solo fue posible detener a la mujer, quien tiene 36 antecedentes policiales, algunos por pertenencia a organización criminal. Sobre el resto de miembros del grupo pesan órdenes de detención.
Source: El Confidencial