Periodista brasileño asesinado en Paraguay investigaba contrabando de armas Glock
Lourenço Veras fue asesinado en 2020 en Pedro Juan Caballero mientras preparaba una investigación sobre tráfico de armas. Forbidden Stories revela el vínculo entre importadoras paraguayas y pistolas Glock usadas por el PCC.

Asesinado mientras investigaba el tráfico de armas en la frontera
El 12 de febrero de 2020, dos hombres encapuchados irrumpieron en el domicilio del periodista brasileño Lourenço Veras en Pedro Juan Caballero, Paraguay, y le dispararon doce veces mientras cenaba con su familia. Sobre su boca, los sicarios dejaron un paño manchado de sangre, gesto que el informe policial —obtenido por forbiddenstories.org— interpretó como un mensaje deliberado: silenciar al reportero.
Veras, conocido por sus amigos como "Leo", llevaba quince años cubriendo crimen organizado, policía y tráfico en la frontera paraguayo-brasileña para su portal Porã News. Había llegado a Pedro Juan Caballero en 2005, a los 37 años, y desde entonces trabajó junto al veterano periodista local Cándido Figueredo, corresponsal de ABC Color con más de dos décadas de experiencia en la zona.
Un reportero en primera línea
Figueredo describe a Veras como un fotógrafo y reportero de primer nivel, capaz de llegar antes que nadie a una escena del crimen y de documentarla desde múltiples ángulos para luego compartir las imágenes con el resto de la prensa. "Cuando llegó, todos lo miraban", recuerda Figueredo en conversación con Forbidden Stories, aludiendo a la primera escena del crimen que Veras cubrió en la ciudad.
Su sentido del humor era parte de su identidad. Cada vez que visitaba a los Figueredo, pedía café a la esposa del colega —"¿Tem café aí?"— y luego, al terminarlo, bromeaba: "Me voy a buscar otro, porque el que me serviste no estaba rico, estaba frío". Un "sarcasmo espectacular", dice Figueredo, entregado siempre con una sonrisa.
Pero la ciudad no era un lugar seguro para ejercer el periodismo. En Pedro Juan Caballero, siete reporteros han sido asesinados desde 1991. En un documental de 2017, Veras reflexionó sobre ese riesgo: "Todos tenemos que morir algún día. Sólo espero que no sea de forma muy violenta; tal vez un solo disparo, sin causar demasiado daño". Tres años después, esas palabras cobraron una dimensión trágica.
La noche del asesinato y las balas que hablaron
La noche en que fue asesinado, Veras y Figueredo habían comenzado a preparar una nueva investigación sobre el contrabando de armas en la frontera. El arma utilizada nunca fue recuperada por la policía, pero las vainas halladas en el lugar permitieron identificarla: se trataba de una pistola Glock 9 mm, según la Asociación Brasileña de Periodismo de Investigación (Abraji). Las marcas microscópicas que el arma imprime en balas y vainas funcionan como una "huella digital única", y un análisis forense posterior reveló que ese mismo revólver había sido empleado en otros siete asesinatos o intentos de asesinato, todos vinculados al Primeiro Comando da Capital (PCC).
El PCC es una organización criminal brasileña con amplio dominio sobre el tráfico de drogas y armas en la frontera con Paraguay, y con vínculos documentados con figuras políticas influyentes en el país vecino. Los sicarios del caso Veras fueron vinculados a esa organización.
Advertido por fuentes de inteligencia de que él sería el siguiente objetivo, Figueredo empacó lo indispensable y huyó con su esposa a Estados Unidos, donde reside exiliado hasta hoy. "Nos quedamos mirando cinco minutos nuestra casa, sólo mirando nuestra casa, y luego nos alejamos", relata. "Todo lo que teníamos en este mundo quedó allí".
La cadena de suministro que forbiddenstories.org rastrea
Forbidden Stories, en coordinación con OCCRP y siete medios de comunicación reunidos en la llamada Alianza Paraguay, continúa el trabajo que Veras no pudo terminar. La investigación reconstruye la cadena de suministro de armas cortas que abastece a las bandas criminales de la región: desde los países de fabricación hasta los importadores que operan en Paraguay.
El consorcio identificó tres empresas importadoras —representadas por las mismas personas físicas— que han introducido en Paraguay grandes volúmenes de pistolas fabricadas por Glock, la empresa austríaca reconocida por sus semiautomáticas. Glock no respondió a las solicitudes de comentario enviadas en varias ocasiones por el consorcio. En un comunicado posterior remitido al medio austríaco Der Standard, socio de republicación, la compañía afirmó que "cumple estrictamente con todas las normativas legales y oficiales que rigen la fabricación y distribución internacional de pistolas".
Los informes policiales del caso Veras mencionan otras pistolas incautadas en propiedades de los presuntos sicarios. La mitad de ellas fueron identificadas por el consorcio como Glock 9 mm. Aunque estaban legalmente registradas y no constan vinculadas oficialmente a delitos previos, se encontraban en posesión de individuos investigados por tráfico de armas y crimen organizado. Su presencia apunta a una tendencia más amplia: la proliferación de pistolas Glock dentro de las redes criminales activas en la frontera.
Durante años, según documenta forbiddenstories.org, empresas importadoras han inundado Paraguay con más armas de las que el mercado legal del país podría absorber, alimentando así el flujo de armamento hacia el crimen organizado regional. La investigación de la Alianza Paraguay rastrea ese recorrido desde el origen hasta el destino final de las armas, con el caso de Lourenço Veras como punto de partida y símbolo de lo que ese tráfico puede costarle a quienes intentan exponerlo.
Source: Google News PY — Crime