Activista colombiano detenido en Arizona investiga asesinato de su padre en 1994
Franklin Coral, conocido como Beto Coral, fue detenido en Arizona por agentes de HSI y enfrenta deportación a Colombia. Su caso reabre dudas sobre el asesinato de su padre, un capitán antinarcóticos en 1994.
Detención en Arizona reactiva caso del capitán Coral, asesinado hace tres décadas
Franklin Humberto Coral Garrido, conocido como Beto Coral, fue detenido en Arizona por agentes de HSI (Homeland Security Investigations), adscrita al ICE, según informó facebook.com. El ciudadano colombiano, nacido en Medellín, enfrenta una posible deportación a Colombia como consecuencia del arresto.
Coral es reconocido por su activismo político, su defensa de migrantes colombianos en el exterior y sus denuncias sobre abusos contra compatriotas fuera del país. Desde su llegada a Estados Unidos en 2015, desarrolló una carrera como abogado, creador de contenido digital y candidato a la Cámara de Representantes por la circunscripción de colombianos en el exterior.
Su exilio, según su propio relato, comenzó tras recibir amenazas relacionadas con la investigación sobre el asesinato de su padre: el capitán de Policía Humberto Coral, muerto en abril de 1994.
Un crimen vinculado al Bloque de Búsqueda
El capitán Humberto Coral se desempeñaba como comandante antinarcóticos en el Aeropuerto El Dorado de Bogotá y había integrado el Bloque de Búsqueda que localizó a Pablo Escobar. Fue asesinado cinco meses después de la muerte del jefe del cartel de Medellín. Según una publicación de Beto Coral en su cuenta de X, su padre había solicitado traslado fuera de Medellín ante el temor de represalias.
Las investigaciones que lideraba el capitán en torno al tráfico de estupefacientes involucraron a figuras de alto rango dentro de la propia Policía, según información citada por La Silla Vacía. Esos hallazgos le generaron enemigos internos y una creciente tensión en su entorno laboral.
La muerte fue presentada inicialmente como un robo. Poco después, la Policía Nacional y el entonces presidente César Gaviria rectificaron esa versión y afirmaron que el crimen ocurrió "en actos de servicio y por acción directa del enemigo". La pesquisa oficial se suspendió nueve meses después del ataque, pese a que existía, según Coral, la declaración de un mayor de la Policía que aseguraba conocer la identidad del asesino.
Contradicciones en el expediente
Beto Coral reconstruyó el caso durante más de dos décadas y señaló múltiples inconsistencias en el expediente judicial. Afirmó que el primer informe omitió la presencia de una agente policial junto al capitán: una mujer que fue dada por muerta y que años después apareció viva fuera del país.
"Ese día nunca se realizó un operativo especial ni se activaron medidas para dar con los supuestos atracadores", escribió Coral al repasar los hechos en redes sociales. También afirmó que la escena del crimen fue alterada, que el cuerpo no fue levantado en forma regular y que una pertenencia del capitán apareció un día después en poder de la Policía, un dato que, según su interpretación, contradecía el móvil del robo.
Según expuso, el archivo de la Fiscalía contenía "una prueba que comprobaría que la agente de policía accionó el arma y la prueba que los disparos entraron por el lado derecho del conductor", es decir, por el lado del capitán Coral.
El caso fue atribuido oficialmente a un grupo llamado Mucali. Coral afirmó que ninguna de las figuras de alto rango que consultó pudo aportar información concreta sobre esa organización.
Hipótesis sobre dos exoficiales
Tras más de dos décadas de búsqueda personal, Coral dijo haber reunido testimonios que señalaban a dos exoficiales: Hugo Aguilar y Danilo González. Ambos aparecían vinculados, según su relato, a un grupo denominado Los Rojos dentro del propio Bloque de Búsqueda.
Esa hipótesis extendió el alcance del caso más allá del asesinato de su padre. Coral vinculó a ese mismo grupo con otros crímenes, entre ellos el del capitán Henry Orlando Umbacia. La familia del activista no descarta que el responsable del atentado haya sido alguien vinculado a la institución policial, posibilidad que se sustenta en los conflictos surgidos a raíz de las investigaciones del capitán.
El expediente permaneció archivado por 27 años. "No logré justicia, pero logré encontrar la verdad", afirmó Beto Coral al resumir el resultado de su pesquisa personal.
Exilio y detención
Coral tenía tres años cuando su padre fue asesinado. Sus recuerdos directos de la época en Medellín son, según sus propias palabras, borrosos; fue su entorno familiar quien le transmitió la historia de un policía conocido por su firmeza. Las amenazas recibidas en 2015, ligadas a su investigación sobre el crimen, lo llevaron a abandonar Colombia y establecerse en Estados Unidos.
La detención en Arizona por parte de agentes de HSI abre ahora la posibilidad de una deportación que lo devolvería al país donde, según su relato, las circunstancias que lo obligaron a exiliarse nunca fueron esclarecidas por las autoridades.
Source: Google News PR — San Juan