Activista colombiano detenido en Arizona mientras investiga asesinato de su padre policial

Franklin "Beto" Coral, activista colombiano exiliado en EE.UU., fue detenido por agentes de HSI en Arizona. Investiga el asesinato de su padre, capitán antinarcóticos, ocurrido en 1994.

Activista colombiano arrestado en Arizona mientras busca justicia por crimen de su padre

La detención de Franklin Humberto Coral Garrido, conocido como Beto Coral, en Arizona a manos de agentes de HSI —adscrita al ICE— abre la posibilidad de su deportación a Colombia, según reporta facebook.com. Coral, nacido en Medellín, es reconocido por su activismo en defensa de migrantes colombianos en el exterior y por sus denuncias sobre abusos contra compatriotas fuera del país.

El activista afirma que abandonó Colombia en 2015 tras recibir amenazas relacionadas con su investigación sobre el asesinato de su padre, el capitán de Policía Humberto Coral. El expediente de ese caso permaneció archivado durante 27 años. Desde su llegada a Estados Unidos, Coral construyó una trayectoria como abogado, creador de contenido digital y candidato a la Cámara de Representantes por la circunscripción de colombianos en el exterior.

Un crimen que marcó su infancia

El capitán Humberto Coral fue asesinado en abril de 1994, apenas cinco meses después de la muerte de Pablo Escobar. El oficial había integrado el Bloque de Búsqueda que localizó al jefe del cartel de Medellín y se desempeñaba como comandante antinarcóticos en el Aeropuerto El Dorado de Bogotá. Según Beto Coral, su padre había enviado cartas solicitando un traslado fuera de Medellín ante el temor de represalias —dato que el activista compartió en su cuenta de X alrededor de 2023.

Coral tenía tres años cuando ocurrió el crimen. La historia la reconstruyó a través de su entorno familiar: un policía reconocido por su firmeza, cuyas investigaciones sobre tráfico de estupefacientes expusieron redes delictivas con vínculos dentro de la propia Institución, de acuerdo con información citada por La Silla Vacía.

Irregularidades en la investigación oficial

La muerte fue presentada inicialmente como un robo. Más tarde, la Policía Nacional y el entonces presidente César Gaviria rectificaron esa versión y declararon que el crimen ocurrió "en actos de servicio y por acción directa del enemigo".

Beto Coral, en su reconstrucción personal del caso, señaló que el día del ataque no se realizó ningún operativo especial ni se activaron medidas para identificar a los supuestos atracadores. El primer informe oficial, según su relato, omitió un dato central: la presencia junto al capitán de una agente policial que fue dada por muerta y que años después apareció viva fuera del país.

El expediente judicial, según el activista, contenía elementos que contradicen la versión oficial cerrada durante décadas. "Una prueba que comprobaría que la agente de policía accionó el arma y la prueba que los disparos entraron por el lado derecho del conductor", señaló Coral al describir el contenido del archivo de la Fiscalía.

Entre las contradicciones que habría detectado figuran la alteración de la escena del crimen, el hecho de que el cuerpo no fue levantado de inmediato y la aparición de una pertenencia del capitán en poder de la Policía al día siguiente —circunstancia que, según su interpretación, desmentía el móvil de robo.

La investigación oficial fue suspendida nueve meses después del crimen, pese a que existía, según el propio Coral, la declaración de un mayor de la Policía que afirmaba conocer la identidad del asesino.

El caso atribuido al grupo Mucali

Las autoridades atribuyeron el asesinato a un grupo denominado Mucali. Coral afirmó que ninguna de las figuras de alto rango a las que consultó pudo aportar información concreta sobre esa organización.

Tras más de dos décadas de búsqueda personal, el activista dijo haber reunido testimonios que señalaban a dos exoficiales: Hugo Aguilar y Danilo González. Ambos, según su relato, estaban vinculados a un grupo interno denominado Los Rojos dentro del Bloque de Búsqueda.

Esa hipótesis amplió el alcance del caso. Coral sostuvo que la muerte de su padre no fue un hecho aislado y vinculó a ese mismo grupo con otros crímenes, entre ellos el del capitán Henry Orlando Umbacia.

"No logré justicia, pero logré encontrar la verdad"

La familia de Coral no descarta que el responsable del atentado haya sido alguien vinculado a la Institución policial, hipótesis que sustenta en la serie de conflictos y amenazas que surgieron a raíz de las investigaciones del capitán y del prestigio que alcanzó durante esos años.

Coral ha relatado el caso en diversas entrevistas y publicaciones en redes sociales. Su investigación personal concluyó con una frase que el propio activista resumió: "No logré justicia, pero logré encontrar la verdad".

Ahora, con su detención en Arizona y la posible deportación a Colombia, el caso regresa a la atención pública en un momento en que Coral enfrenta un nuevo frente legal, esta vez fuera del país donde durante años buscó respuestas.

Source: Google News PR — San Juan